¿Es verdad que «el tiempo lo cura todo»?

Que «el tiempo todo lo cura» es una frase que habrás escuchado más de una vez, pero… ¿te has parado alguna vez a pensar si realmente es así?

¿De verdad el tiempo lo cura todo?

¿O es más bien una lo-cura creer algo así?

He dado con esta reflexión buscando tema para las Consejas de la semana (para recibirlas solo tienes que suscribirte y puedes hacerlo aquí, en ellas pregunto cómo podemos gestionar ese tiempo a favor de nuestra sanación).

Ayer estuve leyendo el libro de Kai sobre Lemuria y esta mañana, me he dado cuenta de lo farragoso y peligroso que puede resultar el tiempo a veces.  Es casi como meterse en arenas movedizas.

El tiempo no es tan lineal como nos imaginamos…

el tiempo no es lineal

Además, no es el tiempo el que tiene un efecto, sino el uso que haces de él.  No es el tiempo el que te hace olvidar, sino que olvidas por la distracción que te pueden ofrecer esas cosas que suceden con el transcurrir del tiempo.

Pero… 👀👀👀  ojo con esto 🚨🚨🚨 que olvidar no es sanar.

Con el transcurrir del tiempo y de la vida puede que tus circunstancias te lleven a poner tu atención en otras cosas y no en aquello que te produjo dolor.  Esta distracción te puede llevar a pensar que, como ya no te acuerdas del dolor o ahora mismo no te duele, aquello está sanado.

Pero ¿cuántas veces no te ha pasado que, de repente, algo te «arranca la costra» de aquella herida que habías olvidado y te das cuenta de que te duele como el primer día?

Eso es porque olvidaste pero no sanaste.

Dejaste aquella herida en el desván del inconsciente y seguiste con tu vida, sin atenderla y sin sanarla.

Cuando esa herida busque ser sanada (y tarde o temprano lo hará) atraerás a tu vida una circunstancia que te la señale, sencillamente para darte a ti misma otra oportunidad de sanarla.   Y cuando eso ocurra, es muy probable que duela,  tanto o más que la primera vez; por mucho tiempo que haya transcurrido.  Casi como si el tiempo no hubiera pasado.   ¿Entonces?  ¿Dónde está el supuesto poder «sanador» del tiempo?

el tiempo no cura

Insisto: la clave no está en el tiempo que transcurre sino en lo que haces con él. 

Si no haces nada por sanar aquella herida asociada a aquel dolor, es como si el tiempo no hubiera transcurrido, aunque hayan pasado décadas o siglos.  De hecho, el tiempo puede ir en tu contra, porque no solo te proporciona formas de olvidar sino que también te da la oportunidad de agrandarla e incluso de infectarla cada vez que creas una oportunidad de sanarla y no lo haces.

Me he dado cuenta de esto último reflexionando sobre uno de los temas que más me apasionan:

La herida de la separación y su reflejo en la relación entre masculino y femenino. 

Y por herida me refiero al dolor.

Esta es una herida reflejada en el inconsciente colectivo que arrastramos desde hace muuuucho tiempo y que está profundamente anclada en la experiencia de la dualidad.

En este caso, está claro que el tiempo no ha servido para sanar nada porque, como te decía: el tiempo no «sana» nada.

De hecho, en este caso podríamos pensar que ha sido el tiempo el que ha agravado la situación.  Implícito en la afirmación «es una herida muy antigua inscrita en el inconsciente colectivo» puede interpretarse que su gravedad depende precisamente del tiempo transcurrido desde que sucedió y puede parecer injusto que nosotros tengamos que lidiar con ella y «sufrirla» o hacer un esfuerzo para «curarla» cuando es algo que aparentemente detonaron vaya usted a saber qué personajes y en  qué época ¿verdad?

¡Es una trampa!

la trampa del tiempo

No importa el tiempo transcurrido desde que se originó la herida.

La clave reside en lo que hemos hecho colectivamente con ella en ese tiempo, que ha sido reforzarla en lugar de sanarla.

Una y otra vez hemos creado experiencias que han ido reforzando esa separación y su herida.  Una y otra vez hemos querido desinfectarla y sanarla pero hemos conseguido justo lo contrario.

El resultado es que se ha ido emponzoñando y creciendo en lugar de cicatrizar limpiamente.  Y, de hecho, de alguna forma hemos ido cogiendo un miedo irracional a intentar sanarla porque, cada vez que levantamos la costra, parece que empeoramos la situación.

Esto se ha hecho, por supuesto, desde la más absoluta inconsciencia.  Y es nuestra responsabilidad, aquí y ahora, empezar a revertir ese proceso.

Si resuenas con esta información seguramente se debe a que esto forma parte de tu misión o contrato como alma , así como también forma parte de la mía, que soy quien lo está escribiendo.  Tenemos la oportunidad de trabajar en esta sanación desde un paradigma cultural diferente y nuevo.

Es otra oportunidad más de sanar esta herida.
Hace mucho que la pedimos.
Hace mucho que la pactamos.
Ya es tiempo.

¿Nos ponemos a ello?

 

Si tienes algo que decir, aprovecha y cuéntanos.

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