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¿A qué nos referimos cuando hablamos de 3D o 5D? 

 marzo 15, 2020

By  Mariluz Ortega

Me refiero al mundillo del crecimiento/desarrollo personal, en el que a veces hablamos de 3D pero no nos estamos refiriendo para nada a las 3 dimensiones físicas cartesianas.  ¿A qué nos referimos entonces?  ¿Por qué hablamos de «dimensiones» si esto no tiene nada que ver con la geométría ni las matemáticas?

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Como en casi todo en la vida, habrá diferentes corrientes y cada uno utilizará el término con un sentido distinto.  Yo te voy a explicar cómo lo veo según la corriente en la que me incluyo.  En esa corriente de pensamiento, cuando nos referimos a la 3D (4D, 5D, etc), estamos hablando de niveles vibratorios (o «capas») más que de dimensiones tal y como nos las explicaron en el cole (¿te acuerdas? Aquello de arriba y abajo, izquierda y derecha, adelante y atrás, etc.  Un poco en plan Barrio Sésamo.)

A ver… hablamos de frecuencia y vibración de un modo metafórico.  En la Física, la frecuencia es una característica de la vibración (igual que la longitud de onda).  Ambas se pueden medir y cuantificar y también clasificar (de hecho, están íntimamente relacionadas).  Pero no estamos hablando de física.  Solo nos estamos apoyandonos metafóricamente en algunos de sus conceptos para intentar traducir lo sutil a un lenguaje que más o menos podamos entender todos.

En otras épocas, había otro sustrato cultural al que agarrarse y por eso las cosas se explicaban de otra manera.  En la nuestra, el sustrato es cada vez más tecnológico y a todos nos suena eso de la vibración.  A ti también.  Y te lo voy a demostrar.

Para ello, déjame hacerte una pregunta:

¿qué es lo primero que te viene a la mente cuando te hablo de vibración y frecuencia?

Me apuesto unas cañas (para los que no son de Madrid, «unas cañas» son unas cervezas) a que tu respuesta está relacionada de algún modo con la luz o con el sonido.

vibración

Son las dos respuestas más habituales porque ambas nos hablan de vibración y por eso las utilizamos como apoyo cuando intentamos entender esto de las «dimensiones».  Creo que, sobre todo, asociamos la vibración al sonido porque todo vibra con el sonido.  Los instrumentos musicales funcionan por vibración.  Salvo que vibre en el vacío, todo lo que vibra, «suena» ¿verdad?  Por eso nos resulta tan natural apoyarnos en la metáfora vibratoria.

Lo de la luz no es tan intuitivo pero, si nos adentramos un poquito en ella, nos ayudará mucho a entender el tema de las capas (o iniveles vibratorios a los que nos referimos cuando hablamos de 3D o 5D).

Antes de la invención de la luz artificial, dependíamos casi enteramente de la luz del sol para ver.  Esa luz, a priori, nos parece uniforme, homogénea y «blanca» pero, como ya sabrás… no es así.

En realidad, la luz visible es solo una parte del espectro electromagnético. En concreto, la franja compuesta por aquellas frecuencias que resultan visibles para el ojo humano.  Eso no significa que sean las únicas: hay muchas otras frecuencias que también están ahí y forman parte de esa radiación aunque no las podamos ver (infrarrojos, ultravioletas, rayos X, rayos gamma, etc.)

¿Te acuerdas de tus años escolares? Seguro que hiciste el famoso experimento del prisma…

Si pasas esa luz visible de la radiación solar (un rayo de sol, vaya) por un prisma, verás que esta se descompone en diferentes colores.  Eso es precisamente lo que ocurre cuando se forma el arcoíris en el cielo: la luz del sol atraviesa las gotas microscópicas de agua suspendidas en la atmósfera y estas, actuando como millones de prismas simultáneos, nos ofrecen el maravilloso espectáculo que todos conocemos.

espectro visible

Este espectro visible es un continuo de frecuencias.

El prisma nos permite echar un vistazo a la composición de esa franja visible de la luz y así podemos darnos cuenta de cómo nuestros ojos (o más bien nuestros cerebros) traducen y clasifican esas frecuencias en los distintos colores que todos conocemos.  No voy a entrar en explicaciones científicas, simplemente quiero que quede claro el concepto de “franja de frecuencias.

Si te adentras un poco más en cada color, verás que también hay tonalidades. No hay un solo “rojo” sino que hay toda una franja de vibraciones que consideramos como “rojo”.  Unos tonos son más anaranjados, otros más profundos…  Pero, en general se considera como rojo al color que percibimos cuando la luz que vemos tiene una longitud de onda de entre 625 y 740 nm (o sea, una frecuencia de entre 480 y 405 THz porque frecuencia y longitud de onda están íntimamente relacionadas). Y lo mismo ocurre con los demás colores.

Con esta información en mente, imagínate ahora la «existencia» apoyándote en la famosa dualidad onda-corpúsculo.  Si traduces la existencia  a vibración, resulta bastante intuitivo pensar en que esta se pueda manifestar en diferentes frecuencias y niveles vibratorios.   Un poco como los colores del arcoíris.

Utilizando esta analogía podríamos decir que una dimensión (o capa dimensional) es simplemente una capa o continuo de vibraciones de la existencia cercanas y afines que comparten una serie de características.

Al igual que consideramos «rojo» a la luz con una frecuencia situada entre los 480 y los 405 THz (tera herzios, o sea una vibración súper rápida), estamos considerando 3D a una capa que cubre también un determinado rango de frecuencias de la existencia.

Insisto: esto es una analogía.  Una manera de apoyarnos en lo que conocemos para intentar entender o describir aquello que no podemos ver ni tocar pero sí sentir o intuir.

Vamos a apoyarnos ahora en la música (recuerda que el sonido también es vibración).

Aunque (como yo) no tengas ni idea de escalas, notas o solfeo, seguro que sí que distingues claramente entre los sonidos graves y los agudos.  Los sonidos graves tienen una frecuencia más baja y los agudos una frecuencia más alta.

Esta misma distinción la aplicamos a esto de las dimensiones:

  • Consideramos más «densas» las dimensiones con una frecuencia vibratoria más baja (el equivalente a los graves en el sonido).  Estas son las capas dimensionales más cercanas a la materia.
  • De igual manera, consideramos más livianas las capas con una frecuencia vibratoria más alta (el equivalente a los sonidos agrudos).  Estas son las capas más «sutiles» y fuera del alcance de nuestros sentidos.

O sea: cuanto más bajo el nivel vibratorio, más “densa” y “material” es la dimensión en la que se encuadra.

¿Por qué utilizamos esto de las capas?  Pues porque, a nivel educativo, es un modelo que nos resulta de lo más natural.  Lo hemos visto hasta la saciedad al estudiar la tierra, la atmósfera, la piel…

 

las dimensiones como capas

 

Cuanto menor es el número que acompaña a la letra D, más lenta es la vibración, más densa es la capa y más alejada está de la Vibración Original (Amor puro, Dios, La Fuente o como lo quieras llamar).

Y viceversa, por supuesto: cuanto mayor es el número que acompaña a la D, más liviana y sutil es la capa y más cercana está de la Vibración Original (y más alejada por lo tanto de nuestra 3D, por eso nos parece más exótica e inaccesible).

Al igual que había tonalidades de rojo en la franja de frecuencias que nuestro ojo traduce como “rojo”, lo mismo sucede en las capas o franjas vibratorias que denominamos “dimensiones”.  No todo en la franja del rojo es igual (hay rojos más aranjados y rojos más profundos).  Tampoco toda la 5D es igual ni homogénea, sino que tiene subdivisiones. Por analogía con la música (el sonido también es vibración), a veces hablamos de ellas como “octavas”.

Las octavas inferiores de la 5D estarían más cercanas a la 3D y las octavas superiores, más cercanas a la dimensión inmediatamente superior.

Traducimos la franja del espectro visible que vibra entre los 400-484 THz como “rojo” porque nos produce una impresión ocular que nos parece coherente y parecida (roja).  Pues lo mismo sucede con las capas dimensionales: los niveles vibratorios que componen cada capa o «dimensión» comparten unas características específicas que la definen.

La manera más fácil de entenderlo es apoyándonos en la capa que todos conocemos: nuestra famosa 3D.

La 3D sería el equivalente dimensional al espectro visible de la luz.  Es la capa en la que nos movemos, la capa donde tenemos nuestros cuerpos físicos.  Es una capa que podríamos considerar como bastante densa.  Por supuesto, tiene sus características, entre las cuales sobresalen dos de las que seguramente ya habrás oído hablar: la dualidad y la separación (o conciencia de separación).

La dualidad la tenemos todos clarísima ¿verdad?  En esta capa 3D en la que normalmente tenemos anclada nuestra conciencia de vigilia aprendemos por contraste: no entiendes el frío sin el calor ni el día sin la noche. Todo tiene su opuesto-complementario: hay masculino y femenino, día y noche, invierno y verano, seco y mojado, yin y yang, etc. etc. etc.

dualidad

La conciencia de separación es aquella en la que parece que no hay conexión entre tú y lo que te pasa o entre tú y tu vecino.  Esta conciencia de separación nos lleva a pensar que estamos separados los unos de los otros y de la vida. Perdemos la conexión entre causa (nosotros) y efecto (lo que nos pasa) y nos sentimos en la vida como barcos a la deriva, movidos por el azar o por la discutible voluntad de algún dios caprichoso.

Seguro que también has oído hablar o has leído sobre «trascender la dualidad»,  la «conciencia de unidad» y el famoso proceso de “ascensión”.  

En este contexto la ascensión consiste sencillamente en aumentar tu vibración de manera que puedas a vibrar conscientemente en otras capas (dimensiones) más sutiles.  Porque, en efecto: al igual que hay radiaciones más allá del espectro visible, también hay vibraciones (dimensiones) más allá de nuestra material, cotidiana y familiar capa dimensional 3D.

Aquí es donde el tema se pone interesante/complicado: se supone que somos seres multidimensionales que estamos vibrando en varias capas a la vez, solo que no solemos ser conscientes de ello.

Nuestro cuerpo físico (material) se ancla y proyecta sobre todo en 3D pero hay partes más sutiles de ese entramado energético que, al igual que esas otras franjas del espectro visible que no percibimos con nuestros ojos, también están ahí, aunque no las podamos ver o tocar. Podría ser el caso del “aura”, por ejemplo. O de los cuerpos emocionales o sutiles que algunas personas son capaces de percibir.

Cuando elevas tu vibración, lo natural es ir subiendo octavas hasta 4D, por ejemplo. En este nivel vibracional (o dimensión) empezamos a conectar con nuestra esencia y la separación empieza a diluirse para dar paso a la responsabilidad personal. Empiezas a darte cuenta de que lo que te pasa depende de ti. El proceso de empoderamiento está íntimamente relacionado con el «ascenso» a esta capa dimensional (aunque hay gente que asocia la 4D con desencarnados, plano astral, etc.)

La 5D (más sutil aún) se caracterizaría por ejemplo por una mayor conexión con la conciencia de unidad (aunque aún haya un poco de dualidad).

En capas superiores ya no sé ni lo que hay pero seguramente la dualidad se vaya disolviendo casi por completo y por eso, por ejemplo, la gente que dice canalizar seres de dimensiones elevadas, «ven» a esos seres como andróginos.  Si no hay dualidad, no hay ni femenino ni masculino.

¿Qué te puede ayudar a elevar tu vibración para conectar con esos «planos dimensionales más elevados»?

No hacer juicios, meditar… Hay muchas técnicas a tu disposición hoy en día y la mayoría de ellas trabajan con tu conexión (tu consciencia).   Seguramente te aproximarás a aquella herramienta con la que tengas mayor afinidad (otro fenómeno vibratorio: la famosa «resonancia»).

meditación

De entre todas las técnicas que conozco, hay una con la que tengo gran afinidad (por eso me formé para facilitarla) y que es un poco diferente de las demás porque se ocupa de tu corporalidad, trabajando con tu entramado energético (con tu soporte físico, vaya).

Se trata de la RA-activación, una técnica que colabora con tu proceso de ascensión proporcionándote, tras un largo proceso de transformación que dura aproximadamente un año, un soporte físico que vibra en 4D.

¿Para qué querrías realizar este proceso?  ¿Qué sentido tiene?

Entre otras muchas cosas, actuar sobre tu soporte físico tiene varias ventajas.

1.  No solo te sintonizas con el nivel dimensional en concreto durante el rato que pueda durar una meditación, sino que te anclas allí de manera permanente.

2.  Con un soporte físico sintonizado y anclado en un nivel dimensional concreto es mucho más natural vivir los conceptos asociados con ese nivel.

Te pongo el ejemplo de la RA-activación en sí.  Aunque el proceso de empoderamiento y responsabilidad personal sea algo típico de la 4D, tú puedes entender esos conceptos desde tu conciencia 3D ¿verad?  La ventaja de tener un anclaje en 4D es que no solo vas a poder «entender» mejor todo eso sino que tendrás la oportunidad de vivir tu vida desde ahí,  de «encarnar» esos conceptos en ti de una manera mucho más sencilla, natural y fluida.

Este es el proceso que te propone y facilita la RA-activación.  Después de la RA-activación, puedes utilizar también la activación del Cristo Alfa, que se apoya en la activación del RA y coloca tu soporte en las primeras octavas de la 5D, donde los conceptos de la conciencia de unidad y trascendencia de la dualidad son mucho más fáciles de asimilar y de vivir y empiezan a ser una realidad en tu vida más que un concepto exótico que has leído en algún libro o del que te han hablado en algún taller.  En esta capa, también, empieza a perder sentido el concepto de «sanación» tan típico de la 3D (y mira que cuesta soltarlo…)

Por eso me encanta el OR IS RA (tanto la RA-activación como el Cristo Alfa son parte de ese cuerpo de conocimientos). He experimentado ambas en mí y su efecto es fascinante.

Eso sí: no eres ni mejor ni peor por haber hecho estas activaciones/actualizaciones.  Si estás encarnado y tienes un cuerpo, sigues teniendo un anclaje en 3D, lo cual significa que pueder elegir seguir siendo igual de burráncano por mucho que conectes con planos dimensionales superiores o incluso por muy anclado en ellos que estés.

Es lo que tiene el libre albedrío… y no está de más que nos lo recordemos a nosotros mismos de vez en cuando. ?  Siempre se requiere presencia para no caer en las trampas de la dualidad y la separación.  Que las dimensiones densas tiran mucho.

Espero que todo esto de las dimensiones te haya resultado tan útil e interesante como a mí me ha resultado prepararlo.

Y ahora, cuéntame en los comentarios:  ¿te ha sorprendido?  ¿Tenías otro concepto?

 

 

Cuéntame: ¿cómo lo ves tú?

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