Dónde están los hombres.

Dónde están los hombres.

Cualquiera que acuda frecuentemente a cursos de crecimiento personal (o de espiritualidad) sabe que a estos cursos acuden mujeres en un porcentaje muy elevado, mayoritario e incluso exclusivo.

Que nos mola a nosotras esto de la evolución, parece ser…

Ya sabes cómo somos: nos emocionamos, nos liamos a hablar, avanzamos juntitas, nos lo contamos todo… Metemos el turbo, nos liamos a correr y a evolucionar como posesas y no nos damos ni cuenta de que nos hemos quedado más solas que una.

Ese momento impactante.

Llega un momento en ese camino evolutivo tan apañao y tan emocionate en que notas como cierta ausencia de algo… Te paras, miras a tu amiga y le dices “tía ¿y los chicos?

Bueno, no. Más bien dirías: tía ¿y los hombres? Porque a estos temas te sueles arrimar más cuando te acercas a la madurez que con 20 años (ya, ya sé que hay excepciones).

El caso es que tu amiga y tú os paráis allí donde os haya pillado la reflexión y miráis atrás. Y tu amiga (perdón por el “loísmo”) te dice: “míralos, por allí vienen”.

dónde están los hombres

Y tú achinas los ojos y dices “ufff, no sé, pásame las gafas, que de lejos no veo un pijo”.

And’andarán.

Te pones tus gafas (las de ver de lejos), vuelves a mirar atrás y le sueltas a tu amiga: “tía, que no, que eso son arbustos. Pásame los prismáticos, anda”.

Y miras con los prismáticos. Escudriñas el horizonte casi como si estuvieras en el océano, a punto de descubrir América y buscando tierra como loca… pero nada, ni rastro.

Entonces le dices a tu amiga “tía, esos no, pásame los militares”. (No te sorprendas tanto, que las mujeres llevamos cosas aún más raras en nuestros bolsos: desde una grapadora a un osito de peluche de emergencia, pasando por un misil nuclear teledirigido).

Tirando de tecnología.

Pillas los “cojo-prismáticos” con visión nocturna, infraroja y el mayor alcance que la técnica actual te puede proporcionar y vuelves a mirar. Pero nada. Ni rastro de los hombres.

Mis amigas y yo somos creativas e insistentes, así que no nos quedamos ahí. Nos metimos en wallapop, compramos un telescopio a un precio estupendo (por aquello de poder ver un poco más lejos) y volvimos a mirar.  Incombustibles  que somos…

dónde están los hombres

Nada.

Nos ha costado tirar de contactos pero al final hasta hemos conseguido cita para usar el Hubble y el Meteosat pero no te creas tú que tenemos mucha esperanza…

Estamos empezando a pensar que algo estamos haciendo mal.

¿A ver si estamos buscando donde no es?

Que lo mismo estamos buscándoles donde nosotras queremos que estén, pero no donde están de verdad…

Pensé incluso en investigar un poco acerca de la creación de los Anillos de Poder. Por aquello de:

Un Anillo para encontrarlos,
un Anillo para atraerlos a todos
y atarlos en las tinieblas
”.

Chica, si Sauron pudo, no vamos a poder nosotras… con la de cursos que hemos hecho.

La inveitable polémica.

Yo lo decía más que nada por lo de “encontrarlos y atraerlos a todos”, de verdad.  Palabrita del niño Jesús.

Pero al final se acabó generando cierta polémica entre las fans de “50 sombras de Grey” (que hacían demasiado énfasis en lo de “atarlos”) y las fanáticas de la luz (a quienes cualquier mención a las “tinieblas” producía tal urticaria que no dábamos a urbasón).

A las primeras, lo de las tinieblas les parecía demasiado difuso.  En la cuestión del “atamiento” preferían sin duda un buen cabecero de cama de esos de los de antes, con sus barrotes y sus floripondios. Las segundas empezaron a hacer acopio de velas, focos de esos de localizar aviones y agua bendita.

Nos dimos cuenta de que nos estábamos saliendo del tema y…

Nos rendimos.

Total, que al final desechamos la idea del anillo y nos hemos decidido por algo más sencillito y de andar por casa: una encuesta de las de toda la vida: pragmática y sencilla.  Lo que viene siendo e “preguntar” de toda la vida.

dónde están los hoombres

Querida mujer y compañera (“del metal” y de tantos y tantos cursos en los que hemos tenido que poner nosotras la energía masculina que fuera menester):

  • ¿Dónde crees que podemos encontrarlos? (Y dale con el “loísmo”…)
  • ¿Cómo podemos atraerlos? (Sin anillos de poder ni tinieblas ni nada).
  • ¿Qué crees que les puede interesar sobre estos temas de crecimiento personal y esas cosillas?

Querido hombre que lees esto (espero que no en un futuro lejano, cuando yo ya haya muerto e internet sea un oscuro recuerdo de la historia remota de la Humanidad sino hoy mismo o mañana a más tardar):

  • ¿Dónde estás?
  • ¿A qué dedicas el tiempo libre?
  • ¿Qué es lo que te movería a unirte a nosotras?
  • ¿Qué es lo que más te echa para atrás?
  • Y, sobre todo: ¡¿por qué nos habéis dejado correr tanto sin decirnos nada?!

Espero fervientemente leer tus aportaciones, que agradezco desde ya. A estas preguntas o a las que te vayan surgiendo, que bienvenidas serán.

Si tienes algo que decir, aprovecha y cuéntanos.