El futuro “es una trampa”.

Si ya me conoces desde hace un tiempecito…  Seguro que no te soprenderá nada lo que te voy a confesar.

Ahí va:

Cada vez que alguien, en consulta de Registros o de Tarot, me hace una pregunta sobre futuro… me viene a la mente la cabeza de un calamar galáctico gigante.  Vestido de blanco.

Espera.

Antes de que te apresures a llamar a loquero de guardia, te diré que no se trata de la cabeza de cualquier cefalópodo marino sino la del mismísimo Almirante Ackbar de Star Wars, gritando “¡es una trampa!”

Mi subconsciente no es tonto.  Está como una regadera (eso es innegable) pero tonto no es.  Y te lo voy a demostrar en plan marketiniano, contándote:

Las dos razones por las cuales preguntar por el futuro es una trampa.

Habría quedado mucho más marketiniano todavía (y más “trendy”) decir “las dos únicas razones por las cuales preguntar por el futuro es una trampa” pero me niego.  Porque la palabra “única” en determinados contextos me da cierta urticaria y porque ya sabes por dónde me paso yo lo trendy…

Además, prefiero dejarme libre el comodín del público para que me puedas aportar tú más razones (si se te ocurren), y así enriquecemos el maravilloso guiso que es este artículo en sí mismo.

(¿Guiso?  Cómo se me pira…)

Sigamos.

Razón nº1: Te condicionas “a lo tonto”.

Creo que no necesita mucha aclaración, pero procedo.

A veces, cuando alguien a quien damos poder y/o ponemos en un altar (por intuitivo, por sabio o porque ese día nos da por ahí), tendemos a creernos a pies juntillas lo que nos dice.  Como si estuviera grabado en piedra cuan tablas de la ley.

Nos lo creemos tanto que, inconscientemente, hacemos todo lo posible por que se cumpla lo que nos ha dicho (creo que técnicamente a esto se le llama algo así como “profecía autocumplida“).

Y oye… cuando lo que nos vaticinan mola, puede ser estupendo crear una realidad en la que se nos cumpla.  Pero cuando no mola tanto…  pues puede ser una putada bastante gorda.

el futuro es una trampa

Además, esto de ir en plan Moisés por la vida, cargando con ese par de pedrolos es terreno abonado para las contracturas y no es plan de acabar gastándote la paga en fisios.

Razón nº2: Te duermes en los laureles.

A veces se nos olvida que, para que determinadas cosas sucedan, nosotros tenemos que “mover ficha”.

Ya sé que esto puede no encajar con el “fluir” y el “no tienes que hacer nada”, pero me explico.

Imagínate que vas a tu tarotista favorito y le preguntas si vas a encontrar trabajo.  Como te responde “que sí“, tú vas y te fías, y dejas de buscarlo.  Ni te haces el C.V. ni nada y te pasas el día en el sofá rascándote la barriga.  Total, te han dicho que trabajo vas a encontrar…

A ver.  Sí.  La posibilidad de que alguien venga a tu casa y te ofrezca un curro, existe. Conozco casos.  Pero me da a mí que la probabilidad de encontrar curro se incrementa si te mueves hacia ello.  Más o menos en la misma medida en que la probabilidad de que te toque la lotería se incrementa cuando compras décimos.

el futuro es una trampa

¿Y entonces?  ¿Qué pregunto?

Pues anda que no se pueden preguntar cosas y sacarle jugo a una sesión… tanto de Tarot como de Registros.  De hecho, cuando retiras las preguntas típicas que tienen un “sí” o un “no” como respuesta, se abre todo un campo de posibilidades.

Voy de nuevo con un ejemplo.  Te preocupa el tema pareja (uno de los tres clásicos de toda la vida -salud, dinero y amor-) y preguntas si vas a encontrar pareja.  Así, sin acotarlo temporalmente ni nada…  Te lo podrías jugar a cara o cruz tan ricamente.

Yo lo plantearía de otro modo.  Tal que así:

  • ¿Qué puedo hacer ahora mismo para encontrar un compañero(/-a) con quien ser feliz?
  • ¿Qué tipo de pareja me haría más feliz?  (Y no me refiero a alto y de ojos azules sino a si necesitas alguien con quien viajar, tirarte en tirolina o compartir sofá).
  • ¿En qué tengo que enfocarme ahora mismo para atraer esta pareja que quiero?
  • ¿Qué está impidiendo ahora mismo que yo encuentre pareja?
  • Y otras cuantas por el estilo.
Haz preguntas enfocadas en ti.

Y en cosas que tú puedas manejar.  Si preguntas por si algo va a pasar o no, es como si tú no tuvieras ninguna vela en ese entierro, como si todas las cosas que te pasan quedaran fuera de tu jurisdicción.  No es nada empoderador, más bien todo lo contrario.

Por eso yo prefiero darle la vuelta a las preguntas y preguntar por ti, aquí y ahora, por lo que puedes hacer para acercarte a eso que quieres.

el futuro es una trampa

Las sesiones en plan “ventana temporal de cotilleo” no son lo mío.  Lo que me gusta es que te vayas con la seguridad de que hay cosas que puedes hacer para acercarte a eso que quieres y, a poder ser, con unos cuantos ejemplos.

Quiero que salgas de las sesiones empoderado (o empoderada), con ganas, con ideas…  Porque, como suelo decir, eres tú quien sostiene por el mango la sartén que es tu vida.

Dicho todo esto… ¿Se te ocurre alguna otra razón por la cual te parece que preguntar por el futuro es una trampa?  (Ya te dije que iba a recurrir al comodín del público… 😉 )

 

 

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