Cómo superar tu crush. Primera parte.

No sé si este artículo te ayudará a superar tu crush, pero al menos espero que te ayude a verlo de otra manera.

Aquí, la que suscribe, ya en plena menopausia, se encuentra inmersa en un potente y agudo «crush» desde hace unos meses.

¿Qué puñetas es un «crush»?

El «crush» es lo que venía siendo en nuestros tiempos el «estar pillada» por alguien (o también el «estar colgada» por alguien).

Esto del crush es peor que la gripe, te coge cuando menos te lo esperas. Por un compi, por un amigo o amiga, por un actor o actriz, por un cantante… Y sí, tiene un punto de «pillamiento» que puede resultar bastante doloroso.

 

El crush puede resultar doloroso

Como cuando te pillas el dedo con una puerta, efectivamente.

Podrías pensar que esto del crush es cosa de adolescentes, pero… el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

El del crush es un estado de obsesión por alguien.

Una obsesión más o menos pasajera que no distingue edades. De hecho, puedes tenerlo desde bien pequeñ@.

Puede llegar a ser tan incómodo e insoportable que, efectivamente, busques por activa y por pasiva cómo superar tu crush cuanto antes.

También es verdad que, con la edad, tiendes a llevarlo de otra manera.  Entre otras cosas porque, cuanto mayor eres, más ocupaciones tienes y más probable es que esas ocupaciones te ayuden a olvidarte de tu crush.

De adolescente, sin embargo, esto del crush puede ser un poco salvaje y, como ese adolescente que llevamos dentro nunca nos abandona, esa fuerza del crush puede cornearte en cualquier momento de tu vida.  Da igual que tengas 80 años; si estás viva, eres susceptible de sucumbir a un crush.

A ver cómo te lo explico… ¿tú has visto alguno de esos vídeos en los que aparece una moza “to buenorra” posando para una fotaza en la orilla de la playa (se masca la tragedia) y viene un pedazo de ola rollo tsunami y la revuelca por la arena o la estampa contra algo? Pues más o menos así es como se siente un crush a esas edades tan tempranas.

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En la madurez es un poco distinto pero, si te soy sincera, no sé si eso se debe al (supuesto) bajón hormonal o a la experiencia.

En mi caso (y mira que soy plutoniana) me decanto por lo segundo y te voy a explicar el porqué.

¿Se puede disfrutar del crush en lugar de sufrirlo?

Llega un momento en que, habiendo hecho ya cierto trabajo de consciencia y crecimiento personal, te ves con la maravillosa posibilidad de escoger entre dos opciones (en realidad son muchas más, pero básicamente se reducen a estas dos):

1. Entrar en la tienda de chinos más cercana y comprarte un cilicio para fustigarte por patética. (Digo yo que en los chinos tendrán cilicios, que tienen de todo. Pero si no tienen… pues te pasas por el sex shop más cercano y te surtes de cueros varios. Puest@s a sufrir… yo te doy ideas).

2. Te preparas un buen barreño de palomitas y te dispones a disfrutar de la jartá de películas que tu mente y tu ego se van a montar sí o sí al respecto de la persona en cuestión.

Yo he optado por esta segunda posibilidad y doy fe: me lo estoy pasando pipa.

Te pongo un ejemplo

De hace un rato, de hecho, que me ha pasado mientras intentaba echarme una siesta.

Mi crush es un chaval con el que a veces me cruzo cuando salgo del metro, camino del trabajo. Y fuma, (que le he visto yo).  El tabaco es algo que me supera, pero me da igual, esto es un crush: un amor platónico tan poco probable que tiende a verse como imposible casi por definición.

Solo con este mínimo detalle, la mente y el ego ya tienen más que de sobra para tirar de guión y hacerte historias para 10 temporadas de series.  Por lo menos.  Porque, claro… lo del tabaco se presta mucho a cosas del tipo “¿Y si un día te pide fuego?»  (WTF ¡que yo no fumo!)  «Anda, harfavó y mete un mechero en la mochila, por si acaso.  O unas cerillas.  ¡O un pedernal o algo!”

En dependiendo del grado del crush y de la edad a la que te pille, capaz eres de hasta empezar a fumar y todo…

Pero claro, cuando ya tienes unas tablas y observas a la cachonda de tu mente inventarse historias, te puedes encontrar descojonada de la risa en plena siesta respondiéndote a ti misma algo de este estilo:

¿Un mechero? Jajajaja. Anda… mete mejor un desfibrilador, que con lo que tú eres y la edad que tienes, te pide fuego y se te para el corazón allí mismo, en mitad de la acera”.

“Espera, no, mejor (y más fácil) llénate la mochila de mecheros. Así, si te pide fuego, los vuelcas todos en la acera para que vaya escogiendo y, mientras, lo mismo se te pasa la embolia y puedes hablar y todo”.

Incluso cuando ya estás en modo risión y monólogo del Club de la Comedia, la mente sigue creyendo que es la maestra de la estrategia y te va a plantear cosas como estas.  Puede que no las veas igual de absurdas, pero te aseguro que la mayoría lo son.

Y así todo el rato…

Me miro a mí misma, me veo con esa energía típica adolescente hablando con una amiga en plan “tía, tía, tía, que hoy he visto a mi crush” mientras hago aspavientos con las manos como si fuera a echar a volar… y me descojono toa.

 

El mejor remedio para superar tu crush.

Ríete de tu cabeza y de las tontunas que se le ocurren, de verdad.  Es el mejor remedio.

Tengo que decir que los encuentros con mi crush son un poco los encuentros del Padrón: unos días se dan y otros non. De hecho, la mayoría de días son que “non”. Pero chica, el día que sí veo a mi crush, voy con una sonrisa de oreja toda la mañana. Me alegra el día la tontería.

Y aprovecho cada vez que me acuerdo de mi crush para agradecerle su existencia, para bendecirle y desearle toda la felicidad del mundo mundial y más (la criatura se la merece, aunque solo sea por tener una admiradora tan cansina).

(Sí, mi mente también piensa en si le gustaría de esa guisa… es parte de los juegos de la mente).

Además de para echarme unas risas y subirme la vibra de vez en cuando, esta situación me ha ayudado también a darme cuenta de cómo funciona el mecanismo de las PROYECCIONES.

Es flipante.  Tú no sabes lo que pueden llegar a dar de sí esos 3 o 4 segundos de cruzarte con alguien en el camino del metro al trabajo. ¡Y sin mediar palabra! Te da tiempo a proyectar ahí hasta la trilogía de El Señor de los Anillos. En versión extendida. Con los comentarios del director y todo.

Pero eso lo dejo para el siguiente capítulo, que me he quedado sin palomitas y, como publicaba el otro día, tengo que pasar por wallapop, a ver si encuentro un vestido apropiado para la alfombra roja del estreno de esta mega producción que me arma mi cabecita a la que me descuido…  Nada ostentoso, claro.  Algo así, sencillito.  Como las historias que se monta la mente en sí mismas… 🤣🤣🤣

 

He visto por ahí consejos en plan «consultorio de Elena Francis» para las personas aquejadas de «crushitis aguditis» y casi todos están orientados a «cómo olvidar a tu crush».

Spoiler alert: para superar tu crush date cuenta de que todo lo que ves en él, lo estás poniendo tú.

Yo me inclino más a que te des cuenta de que todo eso que le ves de maravilloso a tu crush (sobre todo si no le conoces) lo estás proyectando tú.  Así que bendice a tu crush porque te permite sentir viva (o vivo) y dale las gracias por hacerte de pantalla.

Dale la vuelta a la sensación, deja de sufrir tu crush y empieza a disfrutar de esa sensación aparentemente absurda de felicidad sin sentido (y sin drojas).

Si en algún momento eres capaz de sentir esa sensación sin depender de tu crush… te habrás graduado summa cum laude en crushes for ever.   Porque en realidad tu crush, si lo utilizas bien, es solo un catalizador que te ayuda a darte cuenta de que eres capaz de amar.  Aunque sea un poco en la teoría nada más, pero por algo se empieza…

Pero no te quiero hacer más spoilers, que ya me he enrollado bastante. Así que… lo demás te lo cuento en el siguiente capítulo de «mi crush».

Ains… 💚💚💚 qué mono es mi crush, podió. 😂😂😂

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(Perdón, quería decir «qué mono me parece mi crush cuando le veo». ¿Ves? Ya estoy proyectando otra vez…)

Por cierto, prenda…  ¿Y tú?  ¿Cuál ha sido/es tu último «crush»?  No hace falta que sea alguien que conoces, puede ser algún actor de una serie que te encanta (o actriz), por ejemplo.  O cantante.  O whatever.

Cuenta, cuenta… que para eso están los comentarios (estamos en familia).

Si tienes algo que decir, aprovecha y cuéntanos.

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