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Soltar para ser libres 

 abril 28, 2021

By  Mariluz Ortega

Seguro que más de una vez habrás escuchado eso de que «lo que posees, te posee«. Y es que gastamos muchísima energía en «mantener» aquello que queremos retener y resistiéndonos al fluir.

Aplicado a estas Consejas para la Luna llena de Escorpio, la frase nos viene que ni pintada. En este caso porque gastamos muchísima energía queriendo controlar todo a nuestro alrededor (porque pensamos que así nos vamos a sentir más seguros) y también manteniendo la sombra a raya.  Es agotador ¿no te parece?

Pues de eso van estas Consejas: de soltar para ser más libres. No solo cosas físicas sino también creencias, apegos a formas de ser, patrones de comportamiento… Es la mejor época del año para echar un vistazo la trastero de tu inconsciente, encender allí una bombilla bien potente y atreverse a despejar el espacio deshaciéndote de aquello que ya no necesitas. Tal vez cumplió su función de protegerte en algún momento (o así lo creiste), pero ahora limita más que ayuda. Así te lo cuento en el vídeo:

Y te lo resumo por aquí por si no tienes tanto tiempo.

Todo pasa. Esto también pasará.

Si hubiera que resumir esta Luna llena de Escorpio con una palabra, esta podría ser «INTENSA». Cuando eres capaz de soltar lastre, sientes una ligereza estupenda y dan ganas de celebrarlo.

Si es tu caso (has soltado lastre y sientes esa ligereza), entonces celébralo y disfrútalo mientras dure porque, como ya sabes, es imposible estirar artificialmente los momentos. Ni envasándolos al vacío ni plastificándolos. No hay manera. Así que, si estás en un momento dulce, disfrútalo y fluye con él porque no sabes cuánto durará. Y si estás en un momento «bajona», que sepas que también pasará. La vida es una sucesión de diferentes momentos y no podemos parar esa sucesión por mucho que queramos.

Liberar para sanar.

Todos estos lastres mentales, creencias e incluso emociones que no aceptamos y que mandamos «a la sombra» inconsciente, de alguna forma nos afectan físicamente. Aunque solo sea por la ingente cantidad de energía que gastamos en mantener rencores, en disimular ciertas cosas, en controlar nuestro ambiente, en intentar manipular a otros para que hagan lo que nosotros queremos… al final todo eso pasa factura a nuestro cuerpo físico de una forma o de otra.

Todas estas lindezas (rencor, manipulación, control, etc.) se asocian tradicionalmente a Escorpión como signo y a Plutón como su planeta regente, pero la intención fundamental de ambos es que nos transformemos, que integremos todo aquello que estamos negando para liberarnos de la tarea de mantenerlo oculto y también para ser cada vez más plenos, más íntegros, más «holísticos» que se dice ahora. ¿No es esto en sí mismo ya una forma de sanación?

Ojo con las comparaciones.

Hace un rato, fregando los cacharros, me ha venido una idea curiosa a la cabeza: «la comparación es un trampa de la dualidad«. Una costumbre. Un vicio incluso. Como estamos en una realidad dual, aprendemos por contraste (por comparación). No podemos saber lo que es el frío si no tenemos el calor para comparar. No podemos saber lo que es estar seco si no tenemos la sensación de estar mojado para poder comparar.

El problema (y la trampa) viene cuando empezamos a considerar como «bueno» a uno de los dos términos de la comparación y como «malo» al otro. Si, por lo que sea, quedas en el lado «bueno» de la comparación (porque, por ejemplo, eres «guapo» y eso es «bueno»), gastarás mucha energía en quedarte en esa parte de la comparación el máximo tiempo posible. Y si, por lo que sea, quedas en el lado «malo» (porque, por ejemplo, se considera que eres «feo»), o bien gastas energía, tiempo y dinero en dejar de serlo o bien te consideras sin derecho a existir incluso, simplemente por no cumplir con determinados cánones estéticos. Y lo peor es que no nos damos cuenta de lo absurdo que es hacer este tipo de comparaciones porque es algo que aprendemos de manera inconsciente casi desde que nacemos.

Pero ojo: no solo es tramposo compararnos con otros, sino también con nosotros mismos en otro tiempo, ya sea este tiempo un pasado más o menos cercano o un futuro hipotético. Sobre todo cuando estamos en plena transformación. Cuando estás en proceso de transformación (como bien marca el arcano XIII del tarot de Marsella), no eres ni lo de antes ni lo que serás; estás en proceso de cambio. Y es un proceso en el que todo está muy tierno, como cuando el cangrejo acaba de dejar su caparazón. Así que… acompáñate compasivamente en el proceso y céntrate en el ahora y en el propio proceso.

¿Te imaginas que una oruga en pleno proceso de transformación se comparase con la oruga que fue o con la mariposa que puede llegar a ser y se juzgase por ello? Pues eso. <img draggable=

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