Reconociendo al masculino.

Sé que me puede caer la del pulpo por este artículo pero aún así… allá voy.  Sin filtros, sin editar y tal como me salga.

Porque es algo que me sale del alma cada vez que, en una iniciación o en un taller, me pongo delante de un hombre.

Siento que lo masculino necesita ser visto y reconocido.  Seguramente por el mismo masculino pero, sobre todo, por el femenino.  (Supongo que viceversa también: lo femenino necesita ser reconocido por lo masculino, pero debe ser que esa no es mi misión).

No sé cómo explicártelo.  Lo que sí sé es que las consecuencias de no hacerlo están siendo desastrosas.

Un masculino no reconocido es un masculino sin ancla, que anda a la deriva sin saber dónde ni en qué apoyarse.

El masculino es dirección, movimiento, fuerza, foco…  Pero sin raíces puede ser peligroso y esas raíces se las da el femenino.

Esto es algo que se puede extrapolar a hombres y mujeres pero también es algo energético, simbólico e interno.  Si, dentro de cada uno, no reconocemos esa energía, no le dejamos el espacio de libertad para ser que necesita, se vuelve un poco loca y nos hace daño.

Simbólicamente lo veo como un caballo salvaje encerrado en un espacio reducido y agobiante: dará coces y pateará hasta que le liberes.  Salvo que alguien vaya y le tranquilice, le permita sentirse amado y reconocido y le ayude a saber que no está encerrado, que puede salir cuando quiera.  Alguien que le haga sentir que sus cualidades son apreciadas y no reprimidas para que sea consciente de su propia belleza y de su fuerza y las pueda vivir desde la tranquilidad.

Y eso (ya lo habrás adivinado) se hace desde el femenino.  El femenino que contiene sin retener ni asfixiar.  Que enraíza.  Que aprecia y ama.  Y suelta.

De manera energética, simbólica o como lo sientas, mira a los ojos a ese caballo asustado, retenido, encerrado.  ¿Qué ves en los suyos?  ¿Miedo? ¿Rabia? ¿Angustia?  Desde ahí, es normal que reaccione con furia.  Reconócelo, conecta con su corazón, dale su espacio… hasta que esos ojos te devuelvan el amor que hay en los tuyos.  ¿Se siente diferente?

Siento que esta labor de reconocimiento es necesaria, tanto interna como externamente.  Si resuenas… aquí estoy.

 

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