Me duele la realidad. Me duele la 3D.

Y no me refiero a ninguna vértebra dorsal.  Me refiero a la pura y cruda realidad.

Cuando estoy reventada tiendo a utilizar expresiones del tipo “me duelen hasta las pestañas” o “me duele hasta el carnet de identidad”.  Estos días…

Me duele la realidad.

“Me duele” la matrix, la 3D.

Los incendios, la codicia, el odio, el separatismo, la insesatez, la ceguera, la intransigencia…  Me entra una extraña desesperación al pensar que no tenemos arreglo.  ¿De verdad somos tan cenutrios como Humanidad?

Esto se intensifica cuando, además, eres una personas de las que se interesa en cosas raras como la multidimensionalidad.  Tanto amor incondicional de 5D, tanto salir de la Matrix y tanta puñeta están muy bien pero  ¿cómo rayos se implementa eso en la 3D?  En la realidad material parece que estamos todos “a por uvas”… (yo, la primera).

Ayer me pasé todo el día con música de lluvia de fondo, para ver si mis ánimos inflamados se aplacaban un poco.  (Y para convocar la lluvia, que buena falta que hace).  Hoy sigo en lo mismo.

Lo de los incendios forestales provocados es algo que no puedo entender y que, desde mi punto de vista, merece la más feroz de las condenas.  Es algo que me subleva, es como si hicieran daño a mi madre, a mi familia, a algo que para mi es SAGRADO.  Me parece puro y duro TERRORISMO.  Con todas las letras.

Hoy estoy pensando que a lo mejor lo que me enciende tanto es la frustración.  La impotencia.  El no poder hacer nada mientras nuestro patrimonio natural queda reducido a cenizas.

Mirándome un poco, me he dado cuenta de que ese “no poder hacer” nada esconde en realidad un “tenéis que hacer las cosas como yo lo diga”.  Tiene que llover cuando yo diga y cuando a mí me parezca.  Se va a construir donde yo diga y vais a castigar a los pirómanos como a mí me parezca.

Avitaminosis de aceptación.

Detrás de todo esto se esconde una verdad muy incómoda: una falta total de amor y de aceptación hacia “lo que es”.  Sea como sea.  Se manifieste como se manifieste.  Al fin y al cabo, lo hemos creado entre todos.

¿Y si todo esto nos sirve para ver la incompetencia de nuestro gobierno o lo necesario de llevar a cabo estrategias de protección medioambiental?  Los seres humanos nos distinguimos por aprender a base de catástrofes (y a veces, ni por esas…)

Mira que sé que la de la aceptación es una de las 7 vitaminas más valiosas para el empoderamiento

Me duele la realidad

Pero a veces se me olvida tomarme mi propia medicina.

Para solucionarlo , me he recetado tres vitaminas de las siete, que me parecen las más adecuadas:

  • Vitamina V (aceptación) para ayudarme a aceptar lo que hay, por difícil de tragar que sea.
  • Mucha Vitamina N (neutralidad) para no posicionarme ni echar más leña a ninguno de los fuegos, que ya bastante bien arden solitos.
  • Vitamina H (en su versión de “Hacer”).  Porque la neutralidad no implica quedarse parado.  La vitamina H, además, es la que lidia con la sombra y ahora, más que nunca, toca lidiar con ella.  Si no ves dónde está la “mierda”, resulta bastante complicado limpiarla.

Quicir: lo que hay es lo que hay.  De nada me sirve agarrar una pataleta en plan niña chica.  Eso no va a cambiar nada.  Y más vale ver “lo que hay” porque es mucho más peligroso no verlo.

Si ves que algo está mal, tienes la oportunidad de esquivarlo o corregirlo.  Si no lo ves… Te lo tragas.

Aún así,  todavía me pillo con la vena hinchada a reventar y echando espumarajos por la boca de cuando en cuando.  Después de sacar la rabia como en ese momento pueda, miro en mi sombra, a ver qué me molesta y “qué es lo que me estoy creyendo”.   Y, normalmente, lo que suele ocurrir es que…

Me creo que tengo razón.

Pero razón de verdad, absoluta.

¿Acaso soy tan lista que tengo la solución para el mundo?  Va a ser que no.  Casi siempre acabo descubriendo que, en realidad, no tengo ni la más remota idea de “qué es lo mejor”.  Ni para mí, ni muchos menos para el mundo.

Ojo.  Aquí entra una de las facetas más importantes de la vitamina H:

Una vez visto y sacado a la luz lo que haya que sacar, el no juzgar o ser neutral no quita que no haga lo que tenga que hacer.  Insisto.

Protestar, manifestarme, firmar peticiones para que lleguen a quien tengan que llegar…  Aportar ideas, soluciones, lo que sea que considere alineado y coherente con mi sentir.  Sin violentar a nadie.  Sin imponer.  Simplemente “siendo”.

En cuanto se me va la pinza al imponer…  Me estoy volviendo dictadora.  Me está saliendo el fascista que llevo dentro, el tirano, el “por mis cojones”.  Y ese personaje y esa actitud ya han causado suficiente sufrimiento en el mundo.

Hitler, Musolini, Mao, Stalin…  Estoy segura de que todos ellos estaban absolutamente convencidos de que tenían razón y soluciones.

Algunas líneas son tan finas…  Las traspasas sin darte ni cuenta.  Y la línea que separa la sensación de tener la razón de la tentacion de imponerla es una de las más finas de todas.

Y yo me veo encima de la línea cada dos por tres en los últimos días.  Es tan fácil entrar al trapo…

¿Y tú?  ¿Cómo llevas todo lo que está pasando?

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4 thoughts on “Me duele la realidad. Me duele la 3D.

  1. Estoy de acuerdo cntigo. Aceptar lo que hay, ver que me está diciendo de mi Y hacer. Yo soy más de meditar para cambiar mi interior que de manifestarme fuera. Ahí ya hay mucha manifestación y casi ninguna buena, casi todas teñidas con odio. Un abrazo de Luz.

  2. Mariluz la Tierra ya vibra en una nueva frecuencia, Plutón se encarga de sacar todo lo oculto a la luz, cuando lo vemos nos alarmamos, como sucede ahora, mas ” eso oculto ” siempre existió, sólo que no éramos conscientes.
    Estamos viviendo el final de una época, de injusticia y represión de todos los valores genuinos del alma humana. y al mismo tiempo,estamos vivenciando una realidad tan grandiosa, que las palabras, no logran explicarla.
    Todo está en agitacíón, las antiguas fuerzas quieren seguir manteniendo el poder, cueste o que cuesta, todavía queda un largo trecho… Si somos capaces de ver la agitación mundial, con el corazón en calma y lleno de comprensión y compasión, nos convertimos en los participantes y co-hacedores de esta nueva realidad. El mundo necesita la luz, y esta luz se vierte a raudales en la atmósfera del planeta. Investiga, cuestiona, no es tiempo de lamentaciones. Que seamos los artífices del cambio que queremos ver a nuestro alrededor y en todos los lugares.

Si tienes algo que decir, aprovecha y cuéntanos.