La princesa y el príncipe. Una lectura diferente de los cuentos.

La princesa y el príncipe

«Hace mucho tiempo, en un mundo muy lejano, había una joven princesa que quedó huérfana en tiempo de guerra.  Le tocó dirigir los ejércitos de su reino, porque no había nadie más que pudiera hacerlo.

Era la guerrera más fiera, amada por su pueblo e imparable en el campo de batalla.  Luchaba cada día y salvaba a sus súbditos batalla tras batalla.  Pero cada noche, acabada la lucha, estaba sola.

Hasta que un día, un campesino vino a unirse a su ejército, tan solitario, furioso y feroz como ella.

Por primera vez descubrió que, cuando marchaba al campo de batalla par salvar a otros, había alguien a su lado dispuesto a salvarla a ella.  Entonces llegó la batalla más oscura de la guerra.

La princesa y el campesino permanecieron juntos, luchando codo con codo, y juraron que solo la muerte podría separarles.  Pero ella cayó por una espada enemiga, y murió en sus brazos.

Y aquellos que oyeron la historia lloraron por la muerte del amor.

Después de la muerte de su princesa, el campesino vagó por el mundo, perdido en su desesperación, hasta que un día se cruzó con un inmortal que le dijo que su princesa había sido raptada, atrapada en un encantamiento.

Así que ahora la busca, en este mundo y en todos los mundos.

Porque en alguna parte, oculta tras helados cristales y gruesos muros de mortíferas espinas, ella duerme, esperando a ser despertada.  Y algún día, sin duda alguna, él la encontrará«.

WTF?!!!

Este relato corresponde al final de una serie de ciencia ficción que estaba viendo por segunda vez y, cuando me percaté de la historia, me quedé a cuadros.  Una princesa guerrera que había entrenado a una élite de guerreros y guerreras increíbles ¿ahora tenía que esperar a ser rescatada por un príncipe?  ¿Es que no hemos aprendido nada en miles de años? WTF!

masculino-femenino

Pero, de repente, me di cuenta de que, si miraba la historia desde otro punto de vista muy diferente al tradicional, la historia tenía una lectura de lo más interesante…

La relación entre el femenino y el masculino.

Si, en lugar de pensar en hombres y mujeres, o en príncipes y princesas con nombres y apellidos, pensamos en nuestra parte femenina y nuestra parte masculina o incluso en el femenino y el masculino presentes en el inconsciente colectivo… entonces este relato tiene mucha más miga de la que parece.

Porque, si piensas que el femenino está ausente de nuestra cultura, religión y tradiciones… entonces sí que hay una princesa dormida o atrapada en un encantamiento.  Y, como lo único que ha quedado «vivo», representado y valorado es lo masculino, le corresponde a ese arquetipo ir a buscar a su complementario porque, además, sin lo femenino, la polaridad no está completa y, por lo tanto, no es de extrañar que lo masculino «vague por el mundo, perdido en su desesperación«.

No puedes partir un imán por la mitad y esperar tener un polo en una mano y otro en la otra.  La polaridad no funciona así ni en los imanes ni en el resto de cosas.  En esta realidad dual en la que vivimos, una parte de la polaridad no tiene sentido sin la otra.  Un femenino sin masculino está tan desequilibrado como un masculino sin femenino y… me temo que vivimos en una sociedad de masculino sin femenino.

Cuando hablo de femenino no me refiero a las mujeres.

Sino a la parte femenina de la existencia, esa que habita en todo: en ti, en mí y en todo.  Ha sido tan sistemáticamente eliminada de todas partes tras milenios de patriarcado que ni siquiera las mujeres sabemos en qué consiste.

Ciertamente sí, está dormida, presa de un «encantamiento» (por llamarlo suavemente) y ha llevado a un desequilibrio bastante peligroso en la humanidad porque la ausencia de femenino (que, entre otras cosas, representa la contención), ha desatado entre otras cosas un masculino malcriado, voraz, depredador, consumista y nada respetuoso con el planeta, que todos encarnamos y a la vez sufrimos.

Cuando hablo de masculino tampoco que refiero a los hombres.

Todos y todas participamos de esto.  Porque todos y todas tenemos parte masculina y parte femenina.

Y la parte masculina busca desesperadamente esa parte femenina que alguna vez perdió, aunque no recuerde ni cómo.  Su ausencia le genera desazón, desesperanza e incluso violencia.  Siente que algo le falta y por eso sigue buscando.  Y, a veces, en su frustración, destrozando.

Ains… qué melodramática me pongo a veces…  Pero así es como lo veo.

Además, lo masculino es movimiento, así que es lógico que sea el príncipe (lo masculino), el que salga a la aventura de la búsqueda aunque, después de tantos siglos, no tenga ya demasiado claro qué puñetas es lo que está buscando.

Si me estás leyendo, seguramente es porque eres una de las muchas personas (cada vez más) que está en el camino del crecimiento personal y, seguramente, te consideras un buscador (o buscadora).  ¿Entiendes ahora por dónde voy?  ¿Entiendes de qué va la búsqueda del príncipe?

Porque tú eres la princesa y también el príncipe.

Eres el buscador y eres lo buscado.  Esto tiene varios niveles de interpretación y lectura pero, en lo que atañe a este artículo, me quedo con el nivel de la dualidad femenino/masculino.

Tu parte femenina es la princesa y es más que probable que lleve siglos de siesta, con la sensación de que ni está, ni se la espera.  Incluso puede que esté aburrida y «revenía» (enfadada) después de tanto tiempo de soledad y ostracismo.  Ha sido ignorada durante tanto tiempo que no me extrañaría que estuviera un poco «de uñas».

Mientras, tu parte masculina (el príncipe) seguramente está más aburrido que una seta y, harto de tanto buscar, se ha entretenido en batallas sinsentido y no sabe ni de dónde le viene esa sensación de vacío que tal vez llena con cosas que ni siquiera le sientan bien.

En plena era de la información y nadie le manda al pobre príncipe por whatsapp la ubicación de la princesa.  Siejque… 😂😂😂

¡¡ Vamos a solucionarlo !!

Operación rescate.

Insisto una vez más porque seguro que alguien todavía me tacha de «feminazi» por tener una web de color rosa y morado (mi color favorito desde antes de que lo utilizara el movimiento feminista):  cuando hablo de princesas no me refiero a las mujeres, ni tampoco me refiero solo a los hombres cuando hablo de príncipes.

Estoy hablando de arquetipos, de polaridades, de algo que TOD@S llevamos dentro porque todos tenemos parte femenina y parte masculina en diferentes proporciones.

¿Y si por fin se encontraran?

¿Y si la princesa despertase y se pusiera en marcha y saliera al encuentro del príncipe?   ¿Qué pasaría si el príncipe por fin encontrarse a la princesa?

Pues no hace falta que te lo imagines porque lo vamos a vivir.

He preparado un taller para vivir este encuentro entre tu femenino y tu masculino internos entre juegos, meditaciones, amor y risa.  Será el domingo 2 de junio, en este Bosque Mágico.  ¿Te animas?

Y… sí.  Ya te adelanto que es imprescindible un beso de amor verdadero para que el príncipe despierte a la princesa.

En el próximo capítulo te lo cuento (suscríbete si no quieres perdértelo).

 

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