.st0{fill:#FFFFFF;}

Feliz nacimiento de vuestro Niño Crístico Solar 

 diciembre 24, 2020

By  Mariluz Ortega

Toda la vida hemos puesto «al Niño» fuera ¿verdad? Al fin y al cabo, es lo que solemos hacer con todo. Así, parece que celebramos que fue el Niño Jesús quien nació en aquel portal de Belén, es a él a quien los pastores adoran y es a él a quien los Reyes Magos vienen a honrar y al que traen regalos. Pero… ¿qué pasa si nos saltamos a la torera la separación típica de la 3D y además aplicamos el principio holográfico?

Como diría Goyo Jiménez: «para los de la LOGSE: el principio holográfico sería aquello de: así como es arriba, es abajo. O, mejor dicho, en este caso, aquello de: así como es adentro, es afuera. Y viceversa.»

Si aplicamos este principio, en realidad estamos celebrando algo interno.

Lo de la Navidad es una especie de «apropiación cultural» cristiana de unas fiestas relacionadas con el ciclo solar que hunden sus raíces en la noche de los tiempos. En el hemisferio norte celebramos el momento del ciclo en el que el Sol empieza de nuevo a ganar la partida: un Sol victorioso que promete alargar los días y traer calorcito y buenas cosechas en algún momento. ¡Como para no celebrarlo! El día perfecto para celebrar el nacimiento de cualquier héroe/dios solar que se precie (aunque naciera en agosto o en septiembre, es cuestión de marketing).

No sé si son todos lo que están, pero seguro que no están todos los que son.

Estupendo. ¿Y qué pasa si dejamos de poner esto fuera y lo llevamos dentro? Pues que entonces podemos celebrar con consciencia el nacimiento de nuestro Niño Solar Crístico. Vamos, que tanto tú como yo, como cualquier otro hijo de vecino, llevamos dentro la semilla de ese héroe solar que solemos proyectar fuera, y estos días nos brindan una oportunidad estupenda para darnos cuenta.

(Menos mal que no estamos en la Edad Media, porque dudo mucho que en aquella época hubiera llegado yo a ver otro año sin pasar antes por la hoguera después de soltar tamaña herejía).

Estas energías crísticas (lo crístico es un poco 5D) que recibimos en estos días son nuevas: estamos de estreno. Y lo celebramos como celebramos la llegada de un nuevo miembro a la familia. Es un bebé tan inocente, tan auténtico, tan potente (menudos pulmones) y tan tierno…

Celebremos su llegada por todo lo alto en nuestro corazón.

Para convertirse en ese gran héroe solar, este Niño necesitará cuidados, amor, confianza. Tendremos que asumir la responsabilidad a la vez de niño solar y de padres de este y emprender nuestro viaje de héroes si queremos que esa semilla germine.

Tranquilos, tenemos todo un año por delante para ello. Nadie dijo que fuera fácil, supongo que por eso preferimos ponerlo fuera y que el héroe sea otro y que sea otro también el que nos salve ¿verdad?

Pero eso será ya el año que viene. Ahora simplemente toca celebrar con alegría que ha llegado el momento de recibir el regalo de esta semilla en nuestro corazón.

P.D.: Este concepto es tan nuevo para mí (de hace un rato, de hecho), que he decidido compartírtelo sin esperar siquiera a madurarlo más. Si te resuena, macéralo un poquito y ponlo en práctica, y dime si cambia en algo tu percepción y vivencia de la Navidad.

Cuéntame: ¿cómo lo ves tú?

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

{"email":"Email address invalid","url":"Website address invalid","required":"Required field missing"}
A %d blogueros les gusta esto: