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El poder del espejo. 

 noviembre 3, 2020

By  Mariluz Ortega

Ayer te hablaba de la Ley del Espejo y hoy te la voy a relacionar con el empoderamiento.

Resumiendo, la Ley del Espejo nos recuerda que no ves la realidad tal como y es, sino tal y como eres tú.

¿Sabes esas gafas de sol que son como de espejo? Pues es como si lleváramos puestas unas gafas como esas todo el tiempo, pero con el efecto espejo hacia dentro, de tal manera que nunca podemos ver la realidad sino a través de esos cristales espejo. De esa forma, lo que ves no es “la realidad” sino “tu” realidad (seguramente profundizaré en esto más adelante porque tiene tela).

Por eso decimos aquello de “lo que dices de alguien dice más de ti que de ese alguien”. Y, quien dice «alguien», dice cualquier cosa. Todo el tiempo te estás viendo a ti en la realidad que ves (y todo el tiempo estás hablando de ti mismo cuando hablas).

Esa es la Ley del Espejo y tiene dos ventajas enormes. La primera la vimos ayer y es que, gracias a esto, puedes verte y conocerte. Puedes utilizar todo lo que te rodea para ello. La segunda también la vimos ayer, aunque de pasada, y está relacionada con el empoderamiento.

La manera más clara de verlo es con un ejemplo práctico y clarísimo que seguro que ya conoces: si te miras al espejo y ves que este te refleja una imagen despeinada ¿qué haces? ¿Peinas al reflejo? No ¿verdad? Te peinas tú. Pues eso es empoderamiento.

La Ley del Espejo te recuerda que tú tienes el poder de cambiar tu realidad. Peeero… no actuando sobre la realidad sino actuando sobre ti (que es el único sitio en el que, como decía ayer, tienes jurisdicción).

Por supuesto, para sacar partido de todo esto, tienes que aceptar tu responsabilidad en lo que te pasa. Tienes que aceptar que lo que estás viendo en tu realidad es un reflejo de ti y bendecir la oportunidad que tienes para cambiarlo en lugar de renegar de lo que ves.

Esto es lo que más escuece y más trabajo cuesta aceptar de la puñetera Ley del Espejo.

Cuando el espejo te refleja algo maravilloso, lo aceptas de mil amores. Es cuando te refleja algo que te duele cuando sueles ceder al impulso de dejar eso que te duele fuera de ti y proyectarlo en los demás en lugar de asumirlo como propio. Puedes tener incluso la tentación de querer destruirlo.

Esto de proyectar fuera lo que te duele o lo que no soportas de ti mismo y achacárselo al espejo, a la realidad o “a los demás” (a «la gente») es un mecanismo de defensa psicológico de lo más normal y todos los hacemos. Pero, si no lo identificamos como tal y nos lo creemos a pies juntillas, nos quedamos sin herramientas para modificarlo y nos pasamos al lado oscuro de la madrastra del cuento.

Solo aceptando lo que el espejo te refleja podrás actuar sobre ti. Y solo actuando sobre ti cambiará tu reflejo en el espejo. Este es tu verdadero PODER. Poder que solamente puedes ejercer cuando asumes la responsabilidad.

Seguro que lo has oído mil veces (en la peli de Spiderman, por ejemplo): “todo gran poder, conlleva una gran responsabilidad”. Y el espejo te recuerda que, en realidad, sin responsabilidad, no hay poder. Si no asumes que lo que ves depende de ti, no lo podrás cambiar.

OJO. Para los que se asoman a estos temas por primera vez. No confundas responsabilidad con culpa que no son lo mismo. No es lo mismo ser culpable que responsable. En la culpabilidad hay un juicio y los juicios, por definición, siempre llevan asociado un castigo. La responsabilidad no lleva en absoluto esa coletilla de castigo.

En inglés hay un juego de palabras muy interesante entre “responsability” (responsabilidad) “response hability” (capacidad de respuesta). La responsabilidad conlleva de alguna forma esa capacidad de respuesta, de pasar a la acción para cambiar las cosas.

Ese es el PODER que te da aceptar tu reflejo en el espejo. Si lo que te pasa depende de ti, estonces PUEDES hacer algo para cambiarlo. Si lo que te pasa depende de otros… el resultado es la impotencia. Y por eso el espejito es “mágico”. Pero la magia no está en el espejo, sino en lo que tú puedes hacer asumiendo la responsabilidad de lo que este te refleja.

Últimamente he visto muchas pelis y cuentos que le dan totalmente la vuelta la historia tradicional. Un mundo en el que venció en nazismo, una Cenicienta feminista, una Revolución Francesa en la que la burguesía sale victoriosa, un Hollywood de los años 50 que acepta relaciones interraciales…  ¿Te imaginas que un día la madrastra de Blancanieves hubiera aceptado su reflejo en el espejo? Ella estaba acostumbrada a ser la más bella del reino, pero era de cajón que en algún momento empezaran a salirle canas y arrugas.

¿Qué hubiera pasado si la madrastra del cuento hubiera aceptado todo eso en lugar de intentar asesinar a Blancanieves? A lo mejor hubiera podido disfrutar de una vida plena como mujer madura y delegar en su hijastra parte del gobierno para disfrutar de una merecida jubilación. Tal vez se hubiera hecho de oro anunciando cremas para pieles maduras para una marca de cosméticos de postín. Incluso podría haber disfrutado como abuela, criando a unos nietos preciosos (los hijos de su hijastra Blancanieves). Y seguramente habría podido preparar a Blancanieves para cuando le llegara el momento de ceder el testigo de su belleza (que le llegará).

Y aquí conecto con uno de los mayores súper poderes: el súper poder de ELEGIR. Pero ya hablaré de ello en otro momento.

No sé si ahora te ha quedado más claro lo del espejo y si te he liado más. Me lo puedes contar en comentarios (y así me haces de espejo).

Cuéntame: ¿cómo lo ves tú?

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