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El mapa no es el territorio. 

 junio 12, 2020

By  Mariluz Ortega

Se recuerda a los señores pasajeros del planeta Tierra que el mapa no es el territorio.
Repito: el mapa no es el territorio

No olviden actualizar sus mapas frecuentemente y, por favor, dejen de pegarse con el vecino de al lado para defender sus respectivos mapas, gracias.

Disfruten de su viaje con Gaia airlines y no olviden lo efímero de sus pertenencias (tendrán que dejarlas aquí cuando se vayan).

 

Ahora, más que nunca, me parece de vital importancia tener en mente esta frase tan manida.  Recordarla en el momento oportuno y ser consecuentes con ella puede evitarnos muchos enfrentamientos innecesarios.

¿Qué significa eso de «el mapa no es el territorio»?

A ver si te lo sé explicar de manera sencilla.  Un mapa es una representación gráfica esquemática de un territorio que puede ir desde lo más rudimentario a lo más sofisticado.

Cuatro rayas que haces en el suelo de tierra para indicarle a alguien cómo llegar a la plaza del pueblo es un mapa.
Todos las imágenes por satélite del google maps son mapas.
El callejero de tu barrio es un mapa.
Se podría considerar incluso que una maqueta de un territorio es una mapa en 3D del mismo.

Pero, si hay algo que todos tienen en común es que ninguno de ellos por sofisticado que sea, puede igualarse con el territorio en sí ni lo representa al 100% en todo lo que este es.

el mapa no es el territorio

Aunque pudieses visitar un sitio en modo realidad virtual y hasta te diera vértigo asomarte a un precipio que no existe, eso seguiría sin sustituir al territorio real.  El olor, la vibración, los animalitos, las plantas, las raíces, el sonido, el aire, el feeling del territorio… son imposibles de plasmar en ningún mapa porque un mapa solo es una aproximación sesgada al territorio que representa.

«Pues vaya progrullada» me dirás.

Y tienes razón.

Lo que tendemos a olvidar es que…

Nuestra visión del mundo es como un mapa.

Y tampoco es el territorio.

Tu visión de una persona no es la persona, es solo tu mapa de ella.
Tu versión de algo que ha sucedido es solo tu mapa del suceso, no el suceso en sí.

Podrías preguntar a más participantes en el mismo suceso y cada uno te sacaría un mapa diferente de lo sucedido porque lo vieron desde una perspectiva distinta.  Igual que si preguntas a varias personas cómo eres tú, te darán versiones diferentes según la parte de ti que conozcan o cómo haya sido su relación contigo.

Y así con todo.

La astrología es una herramienta maravillosa, pero es un mapa.  No puede definir por completo a la persona.
El eneagrama es una herramienta maravillosa, pero es un mapa.  No puede definir por completo a la persona.
La biologia es una herramienta maravillosa, pero es un mapa.  No puede definir por completo a la persona.
Y lo mismo puede decirse de la genética, la psicología, el transgeneracional… incluso las matemáticas o la física.  Son mapas estupendos, pero nada más.

Como podrás imaginar, lo mismo ocurre con la vida.  Cada uno leemos las situaciones en una clave distinta según lo que nos resulte más afín a nuestra manera de ver la vida: en clave astrológica, en clave de eneagrama, en clave científica, en clave de medicina china… Todas son válidas pero son solo aproximaciones.

Sabiendo esto ¿de verdad merece la pena pegarnos por defender nuestra aproximación?  ¿Nuestro mapa?

no merece la pena defender tu mapa

A veces nos comportamos como si esos mapas que defendemos fueran el mapa del tesoro y la X marcara el lugar.  ¿Qué tesoro puede haber que despierte tal codicia?  ¿La vanidad de tener razón?  ¿Qué razón?  ¿Qué te aporta esa sensación de tener razón aparte de nutrir tu ego?

Aaaaah…  Así que es eso: se trata de un enfrentamiento de egos.

¿Merece la pena pelearse por un mapa?

Lo digo porque aún nos espera una segunda mitad del 2020 bien calentita porque Marte se va a pasar 6 meses en Aries y es muy probable que estemos todos a la que salta.

No está de más dejarnos aquí un recordatorio de que «el mapa no es el territorio» para que podamos tomar distancia y no ceder ante la rabia o la violencia.

¿No sería más fructífero contrastar nuestros mapas con el territorio para ver si lo reflejan fielmente y aprovechar para ir creando mejores mapas entre todos?  Tu mapa puede tener detalles que al mío le faltan.  Y viceversa.  Por supuesto, también podemos darnos cuenta de que alguno de nuestros mapas tiene detalles equivocados.

Pues se corrigen y ya está.  Como han hecho los cartógrafos toda la vida.

¿Merece la pena caer en el enfrentamiento por algo así?

 

 

 

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