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El alien interior. 

 noviembre 11, 2020

By  Mariluz Ortega

No dejo de meter más personajes para “la saca” de arquetipos modernos. Hoy le ha tocado al alien interior, ese que sale a escena cuando pierdes los estribos, los papeles y hasta las contraseñas del facebook.

Este es otro artículo que puede herir sensibilidades, así que sigue leyendo bajo tu responsabilidad.

Esto de perder la compostura suele pasar, sobre todo, en presencia de familares y amigos. A lo mejor es porque hay algo de cierto en aquello de que “la confianza da asco”, pero también porque saben muy bien qué botones apretar para sacarte de tus casillas. Sobre todo, las madres. Pero también pasa en las redes, viendo la tele, viendo el fútbol, viendo a los políticos… de repente te ves poseído por tu sombra más alienígena (o sea, la que tienes más escondida y a la que supuestamente más lejos habías enviado para no verla nunca más) y se te hincha la vena de la frente y la del cuello y salen de tu boca sapos y culebras como si explotara un volcán de mierda.

¿Te ha pasado?

A mí, sí. Me pongo a despotricar y decir palabrotas como una posesa (lo de posesa es literal, que ni la niña del exorcista) y M A T O. Esto último no es literal, gracias a dior, pero esos insultos y esa rabia ocultan unas ganas de matar en plan alien. Y disfrutándolo además.

Lo peor es que, pasado el ataque de rabia ciega (anda, mira, la rabia también es ciega, igual que el “amor”) la vergüenza suele ser del mismo calibre. Y suele tocar pedir disculpas pero el daño está hecho. No puedes pulsar el botón de rewind de la vida y recuperar la fecha o la bala y deshacer la herida, y lo mismo sucede con las palabras hirientes.

Me encantaría tener la capacidad de poder decidir en ese momento: “espera, que siento una rabia asesina, me voy a expresarla y ahora vuelvo”. Irme a otra habitacion o a la calle, pegar cuatro patadas a una lata o siete gritos, gestionar la rabia y volver cuando estuviera más calmada. Pero aún no lo he logrado. Exploto y lo dejo todo “pingando”, que diría un asturianu.

¿Y tú? ¿Cómo lo gestionas? ¿Te ves también poseíd@ por el alien o eres capaz de «domesticarlo»?

Cuéntame: ¿cómo lo ves tú?

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