Las 3 claves (y 1/2) del desarrollo personal

Hola, me llamo Mariluz Ortega y tengo un chiringuito orientado al desarrollo personal: El Bosque Mágico de Ávalon.

Así va (de momento) mi “elevator speech”, que es el que ha tirado de la manta para escribir este artículo.  “Elevator speech” es ese un mini discurso que, según los gurús del emprendimiento, debe resumir concisa y claramente a qué te dedicas.

Por ejemplo: “me llamo Darth Vader.  Soy un Lord Sith especializado en ayudar a los emperadores a dominar la galaxia mendiante el uso indiscriminado del lado oscuro de la fuerza”.

Bien claro y bien conciso.  (Cualquiera le lleva la contraria; te suelta lo de “su carencia de fe resulta molesta” y te deja la tráquea hecha un cromo.)

elevader-speech

No sé yo…  Quiero que quede claro, y no tengo demasiado claro que lo deje tan claro como quiero.  (Vaya trabalenguas).  Demasiado genérico.

Lo cual me ha hecho ponerme en plan “analicemos la frase”.

Aparte de la más que cuestionable decisión de utilizar la palabra “chiringuito”, me cuestiono a qué llamamos “desarrollo personal” o “crecimiento personal” y por qué lo denominamos así y no de otra manera.

Este cuestionamiento me ha llevado a descubrir las 3 claves (y media) del desarrollo personal.

Como dijo Jack el Destripador: vayamos por partes.

¿Por qué hablamos de crecimiento (o desarrollo) personal?

Creo que es algo subliminal. Casi todo el mundo lo entiende sin más explicación, porque el crecimiento o desarrollo físico es una referencia universal: todos hemos pasado por él y lo hemos visto a nuestro alrededor.  En plantas, animales y humanos.

¿Por qué lo de “personal”?

Si el crecimiento no es físico (que crecidos ya estamos), podríamos decir que es “espiritual”, pero el término está demasiado desgastado y se tiende a asociar con lo “jarecrisna/marisecta”.

El término “personal”, sin embargo, no tiene connotaciones peyorativas y es mucho más aséptico y genérico: se puede aplicar a todo lo demás.  De hecho, se podría aplicar incluso a lo físico.  Como diría mi abuela: “vale pa tó”.

Crecimiento personal
El hombre del bancal. De la película “Amanece, que no es poco”.

Total, que decimos “crecimiento personal” o “desarrollo personal” y, de una manera más o menos subjetiva, todo el mundo puede intuir de qué va la vaina, a la par que queda un poco nebuloso.  Convenientemente nebuloso, diría yo, porque lo engloba todo.  Desde el Reiki al Mindfulness pasando por las Flores de Bach, el yoga o el Coach.

¿Entonces?  ¿Qué rayos significa?

Hummmm.  A lo mejor las claves están en las diferencias entre el crecimiento físico y el desarrollo personal, y no en las similitudes.

Veamos esas tres claves una por una.

1. El crecimiento personal es eso: PERSONAL (e intransferible).

Es un proceso totalmente individual.

Cuando crecemos y pasamos de bebés a adultos, todos pasamos por las mismas fases a un ritmo similar.  (Nadie echa los dientes con 30 años ni cambia los de leche con 47).

Con el desarrollo personal no es así. Cada uno va a su ritmo y escoge la vía y la manera que más le conviene.  Hay casi tantos caminos y vías como personas.

Puede haber muchos ámbitos en los que quieras “crecer” y multitud de vías y técnicas para hacerlo.  ¡Y cada año salen terapias nuevas!

desarrollo personal

Hay gente más kamikaze, que va “a lo bestia” y gente que va pasito a pasito (suave suavesito).

Algunos se pasan la vida de sesión en sesión y no llegan a nada, y otros espabilan con un par de empujoncitos.

Por supuesto, también hay gente a quien esto de la iluminación le importa un bledo y pasan olímpicamente de desarrollo personal ni gaitas.

No todas las terapias son para todos.

Lo de “personal” también se aplica al tipo de terapia.  Si ves que una no te va bien, prueba con otra, hasta que encuentres la que mejor va contigo.

Sea como sea, ten en cuenta que los terapeutas no van a hacer el trabajo por ti.  Te dan información muy valiosa, es verdad.  Y te ayudan a sacar a la luz cosas que estaban ocultas.

Pero eres tú quien tiene que remangarse y ponerse a trabajar.  Nadie lo puede hacer por ti. 

Y esto nos lleva a la segunda clave.

 

2. El crecimiento personal es VOLUNTARIO.

Como los trabajos del cole para subir nota…  Tienes que querer.

crecimiento personalEl crecimiento físico es natural , sucede solo. El bebé no necesita asistir a ningún webinar sobre cómo hacer que le crezcan los brazos  (¿te imaginas?).

Como resultado de ese crecimiento, al niño todo se le queda pequeño. Unos zapatos de hace dos años, le harían tanto daño que no podría caminar.  Esa molestia porque algo se te ha quedado pequeño, es consecuencia del crecimiento físico.

En el caso del desarrollo personal es al revés.

Sentir que algo se te ha quedado pequeño, que te aprieta, te duele y te limita, es lo que te hace interesarte por los temas de “desarrollo personal”, buscando soluciones.

Pero también puedes quedarte como estás, soportando toda tu vida ese dolor:  puedes elegir no crecer.

peter-panHay gente que alcanza un elevado grado de “desarrollo personal” sin haber hecho un taller/terapia en su vida. Tal vez pastoreando ovejas o sembrando cebollinos. Es cuestión de predisposición a aprender, a crecer.

Si has probado veinte terapias y sigues igual, a lo mejor es que no quieres cambiar.

y estás en tu perfecto derecho.

Pero tienes que saber que a lo mejor el problema no está en la terapia ni el terapeuta, sino en que “no te da la gana”.

Es duro, pero es así.  (Te lo digo por propia y pura experiencia además).

A veces crees que quieres cambiar.  Es lo lógico, lo que cualquiera querría.  Te convences de que es lo que quieres porque se supone que “deberías quererlo”.  Pero en realidad no quieres (por miedo tal vez).  Y te saboteas cuando “lo intentas”.

Lo bueno es que: “si quieres, puedes“.  Si de verdad lo quieres, encuentras el terapeuta, el curso o el libro que te da las claves que necesitas.  O la amiga.  Tu voluntad lo mueve todo.

Recuerda:

[taq]Igual de maestro es un lama tibetano que tu pareja, tu jefe o un rebaño de cabras manchegas. La clave está en tu disposición para aprender.[/taq]

Depende de ti, tanto o más que del maestro o la materia.

 

3. El crecimiento personal es INCIERTO y subjetivo.

crecimiento personalAVISO: este apartado puede levantar ampollas.  Voy a ser muy políticamente incorrecta.

Es muy fácil saber si has crecido físicamente: te mides, te pesas (te pruebas los vaqueros del año pasado) y lo ves.  Pasados los veinte años, ya no creces más (salvo a lo ancho).

Puede que hayas alcanzado tu potencial máximo de crecimiento o no, dependerá del entorno.  Sea como sea, ya has crecido todo lo que podías crecer.

En el terreno de lo espiritual (perdón, de lo “personal”), no hay garantías de crecimiento. Ni por títulos, ni por edad, ni por nada.

Puedes haber hecho mil talleres, años de terapia y multitud de cursos e iniciaciones, tener cinturón negro de Reiki y noveno dan de chamanismo siberiano y seguir siendo un perfecto hijo de la gran puta o un desgraciado.

Espera, que lo tuiteo, que me ha gustado esto de dar caña, porque en esto del crecimiento (sobre todo en lo tocante a lo “espiritual”) hay mucho “mamoneo”:

[taq]Puedes tener cinturón negro de Reiki y noveno dan de chamanismo siberiano y  seguir siendo un perfecto hijo de la gran puta.[/taq]

Así, con todas sus letras. En sus diferentes versiones.  Y además, creerte superior, más evolucionado, elevado o espiritual, solo por la colección de títulos que guardas en una carpeta.

El “crecimiento personal” no se mide en asanas ni en partes de incienso por millón.  Tampoco en ayunos, nivel de acidez en sangre o “niveles de ascensión”.

Yo diría que se mide por tu nivel de felicidad y satisfacción con tu vida y, sobre todo, por tus niveles de PAZ.  Y eso es algo que se ve.

Alguien que está en paz consigo mismo y con el mundo, para mí es alguien que ha “crecido bien” en lo “personal”.

Eso es lo que yo quiero ser “de mayor”: feliz y estar en paz.

1/2.  Y media

Lo de la media es porque nunca sabes cuándo acabas.   Es como cuando sales de cañas (o de copas) y dices varias veces aquello de “venga, la penúltima”.

Al contrario de lo que sucede con el crecimiento físico, el otro, el “desarrollo personal”, no tiene un final definido.  Siempre puedes encontrar algo que pulir, algo que mejorar, algo que aprender, una creencia limitante que superar…

Mientras estés vivo, puedes seguir creciendo.

Los más espirituales dirían que es un proceso que termina con la iluminación.  No estoy iluminada, así que no lo sé.  Pero imagino que, aún estando “iluminado”, puede que quieras compartir tu estado e iluminar a otros.  ¿No es eso seguir “creciendo”?

Felicidad y paz.

Para mí ese sería el test, el “resultado” del proceso de crecimiento personal.  El objetivo, incluso: sentirte cada vez más a gusto en tu vida.

Con la analogía del crecimiento físico, me volví loca pensando en cómo podía medirse el crecimiento personal (incluso contraté a una experta ).  Al final me quedo con esta medida.

viene-el-avionNo quiere decir que conseguirás evitar que te pasen cosas “malas” o desagradables.  Eso es imposible.  Como reza el slogan de una de las grandes compañías de seguros del mundo: “because things happen“.

Vamos, que en la vida pasan cosas (ya sé que sueno a Rajoy, pero es que es así).  Si no, la vida sería muy segura pero mortalmente aburrida.

Lo importante no es tanto lo que te pasa, sino cómo gestionas lo que te pasa.

Puedes perder a un ser querido, te pueden echar del trabajo, te puede dejar tu pareja, puedes tener un revés financiero…  Pero si tienes herramientas para gestionarlo y  llevarlo lo mejor posible, podrás utilizar la experiencia para aprender, crecer y madurar, en lugar de quedarte tirado en el suelo en modo pataleta o rasgándote las vestiduras.

Ese es el objetivo último de todas las consultas/formaciones que te ofrezco en El Bosque Mágico.  Ni más ni menos.

No soy parte de ninguna secta ni religión, ni quiero convencerte de nada.  Sólo te ofrezco algunas herramientas para ayudarte.

Las consultas y talleres que te ofrece El Bosque Mágico son para eso: para que te conozcas mejor, sepas dónde estás atascado, visibilices lo que está oculto y aprendas a salir de ahí.

¿Cómo?

Pues como los niños cuando aprenden a andar: se caen mil veces, pero se levantan y lo siguen intentando.  Hasta que lo dominan y les sale sin más.

Y también como los niños cuando aprenden cualquier otra cosa: jugando y pasándolo bien.  Es la mejor manera de aprender: se te quedan mejor las cosas, se hace más agradable y ameno y te quedas con ganas de más.

Por supuesto, con mucho amor.  Y con mucho humor, para mí las dos herramientas fundamentales para pasar por esta vida con cierta “dignidad”.  🙂

¡¡ Ah !!  Y con una “alimentación mental adecuada”.  Evitando cosas nocivas.  Como juicios, escusas, culpas…

¿Quieres saber lo que tienes que evitar?  Te he preparado una guía con las cosas más tóxicas que sueles hacer y que ralentizan tu crecimiento personal.

Te la puedes descargar haciendo clic aquí.  ¡¡¡ ES GRATIS !!!

porfis¿Me dejas que me ponga un poco “moñas”?

No puedo dejar fuera de la ecuación una palabra: “magia“.  (Potagia no, la otra).

La de los cuentos.  La que hace que te encante la saga de Harry Potter aunque tengas 45 años.

Esa manera de funcionar que teníamos cuando éramos niños.  Fluíamos con todo, jugábamos, compartíamos…  Éramos auténticos.

Quiero recuperar eso desde mi yo adulto.
En este Bosque Mágico quiero recuperar mi magia y compartirla contigo.
Y quiero que recuperes tu “magia” para que también la puedas compartir, conmigo y con el mundo.

Por eso, en el encabezamiento de la web, verás el lema “ven a recordar y a vivir tu propia magia“.

Está por ahí, escondida y olvidada.  Pero está, lo sé.  ¿Quieres recuperarla?

No te sientas mal ni raro por ello.  Es natural.

Esto es para gente “normal”.

Como tú, que quieres:

  • Superar esas limitaciones que te impiden vivir la vida como deseas.
  • Ser más feliz, estar más a gusto contigo, sentirte más realizado.
  • Conocerte mejor para disfrutar más de ti y compartirte con los demás desde lo que más amas.
  • Cosas prácticas, que te ayuden en tu día a día.
  • Aprender de manera sencilla y amena.
  • Encontrar más gente como tú.

Uffffff.  Qué barbaridad.  Lo que aprende una cuando intenta explicar algo…

Después de todo este análisis (y de que mi parte “científica” y racional se haya quedado contenta), creo que voya a modificar mi “elevator speech” y de momento se queda tal que así:

Hola, me llamo Mariluz Ortega y tengo un chiringuito orientado al crecimiento personal para gente “normal”, como tú.  Se llama El Bosque Mágico de Ávalon.  ¿Objetivo?  Dotarte de herramientas y conocimientos aplicables a tu día a día, para lograr una vida más plena, feliz y en paz.  Con amor y con humor.

¿Vienes?

Mil gracias por leerme. 

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