Recuerdos de Ávalon.

Recuerdos de Ávalon.

Recojo aquí algunos de mis Recuerdos de Ávalon, refrescados por una Lectura de Registros Akáshicos de hace algunos años.

Estos recuerdos han tomado fuerza y sentido en los últimos días.  Por eso los comparto.

La encontraban en El Bosque…

La Puerta estaba en El Bosque…

Y ella, allí, se manifestaba,
para curarlos
con su bálsamo.

Curaba heridas.
Y curaba el corazón de los hombres.

Muchos guerreros,
que llegaban de la guerra con graves heridas,
pasaron por sus manos
para recuperarse de la batalla.

Y ella, allí,
les curaba,
con sus manos,
en un silencio perfecto.

Druidas y guerreros acudían
desde todas partes,
buscándola, desde el respeto,
pues conocían el poder sanador
de las Sacerdotisas Mayores de Ávalon.

Ella era una de esas Sacerdotisas.
Y tenía el “poder”
de sanar a los hombres,
de colocar magnéticamente el bálsamo de Ávalon en sus heridas
para ayudarles a sanar.

Acogiéndolos,
desde la dulzura,
desde el Amor más puro,
con el más absoluto Respeto.

Ellos sabían
que la Luz de una mujer
es la Luz de la Sanación,
sobre todo la de una Sacerdotisa Mayor.

Por eso, en Ávalon, la Mujer es Sagrada.

Es importante que el Hombre vuelva a ver a la Mujer como un gran Instrumento Divino, de Evolución personal, de Sanación.

Hay que Honrar a la mujer, porque la mujer es capaz de potenciar todo lo que el Hombre ES, ser su pedestal, ser su apoyo, ser su vuelo.

Es importante que la Mujer recupere ese recuerdo, esa sabiduría, ese “poder” para compartirlo.

Por esto hablo tanto de Femenino Sagrado y Masculino Sagrado.  Es hora de encontrar otra forma de SER y relacionarnos.

Recuerdos de Ávalon

Recuerdos de Ávalon.

Guardar

Honrando lo masculino.

Gracias por cuidarme, por tu protección, por tu alerta.

Gracias.

Gracias por hacer guardia en la puerta de la cueva para protegernos de los depredadores.

Gracias por arriesgar tu vida en cada cacería para que todos pudiéramos comer.

Gracias por defender nuestro territorio arriesgando tu propia vida.

Gracias por tu fuerza.  Gracias por tu coraje.  Gracias por tu arrojo.  Gracias por tu foco, por tu agudeza, por tu inteligencia.

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Vivimos en un sistema penecéntrico

Anoche me di cuenta de algo muy curioso:

Nos sentimos muy orgullosos y muy científicos por haber reivindicado a Copérnico y Galileo y por defender “la verdad” del sistema heliocétrico.  Esto nos hace sentir muy superiores a los pobres, catetos y miserables hombres medievales, que se creían que la tierra era el centro del Universo.  Jajajaja.  Mindundis…  Qué lelos.  Pobrecitos ignorantes, bajo el yugo de la Iglesia Católica.

Pues hoy vengo a rebatir la teoría heliocéntrica, lo siento mucho.

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El karma volador

Tengo varios artículos en mente que os iré compartiendo según vaya estructurando.  Uno de ellos tiene que ver con el arquetipo de la diosa madre.  En él estaba pensando anoche cuando me retiré a mis aposentos.  Con consecuencias bastante surrealistas que os relato a continuación.

Justo antes de apagar el ordenador para irme a dormir, estuve trasteando por el FB.  Lo último que vi fue esta viñeta de Miss Borderlike.  (A veces el humor burráncano me arranca la carcajada).

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Mi subconsciente, que va a su bola y hace unas asociaciones muy curiosas, me lió una de las suyas.

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Masculino sagrado, la esencia.

Os comparto este texto sobre el masculino sagrado que me acabo de encontrar.

“La esencia masculina sagrada

Todos los hombres tienen la esencia del verdadero masculino, una esencia tan profunda y poderosa, tan pura y protectora, que envuelve a toda la tierra en la seguridad de sus brazos. Es la cualidad sobre la que se ha escrito desde tiempos antiguos, en todos los mitos a través de las eras – es la esencia del héroe.

Este héroe es un hombre humano, sin superpoderes, excepto por su corazón puro, su integridad, su sabiduría y valentía, y el código de honor grabado en su propio ser.

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Enfrentamiento de género.

Esta semana me he puesto delante un montón de… ¿Cómo llamarlo? “Odio” es demasiado fuerte. “Enfrentamiento” es la palabra que más se acerca. Enfrentamiento de género. Desde el autobús naranja de marras que todos conocéis, hasta un video en el que una mujer culpaba a los hombres de la violencia de género y les exigía que, ya que ellos la generan, que lo arreglen entonces ellos.

Para mí todo esto es un síntoma. Un síntoma de un rechazo generalizado hacia lo femenino. No se le considera ni se le tiene en cuenta. Y esto se personaliza en la mujer, que es quien lo encarna en este momento.

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Receptividad versus exigencia.

Hoy, en “femenino revenío” hablaremos de “receptividad versus exigencia”.  (A veces me siento como Coco en Barrio Sésamo).

Una de las cualidades típicas de lo femenino es la receptividad.  Insisto “güanmortaim”: cuando hablo de “femenino” no estoy hablando sólo de las mujeres.  “Femenino” y receptivo tenemos todos.  Y, cuando esa cualidad se “reviene”, pasamos a su cara B: la exigencia.

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¡Y una leche, libres!

Reconozco que me engorilo mucho a veces.  Y que, cuando me toco las narices a través del prójimo, muchas veces me sale esta vena “Bruce Lee yendo al baño” porque me doy cuenta de que no soy nada libre.  Pero nada de nada.  ¿Libre?  ¡Y una, leche, libre!

(Mira que he visto veces este doblaje de Bruce Lee de “El Informal”, pero lo de “¡una leche corten!” siempre me hace reír).

Esta vez el detonante ha sido la vestimenta de hombres y mujeres, a raíz de las campanadas de Nochevieja y las posteriores críticas al vestido de “la Predroche”.

Si me fijo, en los programas de TV más “informales”, los hombres pueden salir con camiseta o camisa y unos vaqueros, con un look bastante natural: el maquillaje justo para no dar brillo en cámara y calculadamente despeinados, muy monos ellos.  Pero las mujeres tienen que salir con tacones imposibles y pintadas como puertas.  Y, si no pasan por ese aro…  ¿Qué pasa si no pasan por ese aro?  Que no salen.  Tan fácil como eso.

Eso no es igualitario, al menos desde mi punto de vista.

El día en que un hombre pueda salir a presentar las campanadas con un traje de lentejuelas y la mujer con traje chaqueta, a lo mejor seremos libres;  no ya iguales, sino libres.  Libres de ponernos lo que nos dé la santísima gana.  Libres de no tener que pasar dos horas por chapa y pintura porque si no, nos estamos presentables ni “arregladas”.  ¿Acaso estamos rotas que tenemos que “arreglarnos” para salir a escena?  Libres de no tener que sufrir la tortura de unos tacones ni la incomodidad de ciertas indumentarias.

El día que salgan “un Pedroche” y “una Chicote” a dar las campanadas, habremos superado un poco más la diferencia de género que todavía está grabada a fuego en nuestra cultura y en nuestra creencia.

No es lógico que un hombre tenga que ir a una boda en agosto con camisa, chaqueta y corbata, cuando están cayendo cuarenta grados a la sombra.  Ni tampoco que una mujer tenga que ir a una fiesta de cotillón en minifalda y tirantitos mientras cae una helada del quince.

¿Libres?  ¡Y una leche, libres!  Estamos tan condicionados que ni lo vemos.

Las serpientes del logo

Os quiero contar el porqué de las serpientes del logo de El Bosque Mágico.

De paso, os felicito el solsticio.

Y como colofón, voy practicando con la webcam que me acabo de instalar para poder atenderos por skype si es menester…  😉  La calidad es un poco cutre de momento, sorry, pero por algo hay que empezar.

Cuando creas un proyecto, tienes que darle un nombre.  Es como cuando nos dan nombre a nosotros: con ese nombre reconoces que el proyecto “ha nacido”.  En el caso de “empresas” y similares, además del nombre necesitas darle un logotipo; un logo (“letras que representan el nombre de una empresa” en su etimología) para utilizar como imagen de perfil en las redes sociales, en las tarjetas de visita, etc.

No se me ocurría nada.

Pero nada de nada.

Una noche, con los Registros abiertos, me vinieron las serpientes “a visitar”, empecé a buscar imágenes con serpientes en internet y me acabé decantando por el Auryn que ahora mismo aparece como distintivo del Bosque Mágico.

las serpientes del logo

Fue una elección por pura resonancia, sin lógica aparente.  Pero después ha ido tomando sentido.

Resueno muchísimo con las serpientes como símbolo, son muy avaloneras.  En el libro “Las Nieblas de Ávalon” los iniciados en la isla de cristal se reconocían por las serpientes tatuadas en las muñecas.

Crecimiento personal y relación femenino-masculino.

Representan para mí la energía (se mueven como la típica onda electromagnética, de forma sinusoidal) y el crecimiento (deben dejar su piel atrás para crecer).  Entre otras cosas.

Y, dentro de esos dos significados, en el Auryn tenemos dos serpientes: una dorada, a la derecha y otra plateada, a la izquierda.

Para mí, la serpiente dorada significa la energía masculina, solar, ascendente (y en la parte derecha); y la serpiente plateada significa la energía femenina, lunar, descendente (en la parte izquierda).

Ambas entrelazadas y surgiendo la una de la otra (o engulléndose la una a la otra).  Es algo parecido al famoso símbolo yin/yang pero en versión serpentil.  😉

Rematando la jugada, sus cuerpos esbozan el símbolo del infinito y, a la vez, todo parece contenido en un círculo.

¿Se puede pedir más?  Es perfecto para simbolizar una de las misiones de este Bosque Mágico, orientada a la sanación de la relación entre masculino y femenino.